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La London Diamond Bourse impulsa un nuevo estándar para denominar a los diamantes de laboratorio

El organismo británico recomienda a sus miembros utilizar una nomenclatura que considera más precisa, transparente y reconocible internacionalmente

El debate sobre cómo debe comunicarse un diamante sintéticocontinúa evolucionando. Hace unos meses fue la Advertising Standards Authority (ASA), organismo regulador de la publicidad en Reino Unido, quien exigió que exigió que las gemas sintéticas vayan acompañadas de términos claros como “laboratory-created diamond”, “synthetic diamond” o “laboratory-grown diamond”. Más tarde, el Gobierno de Rusia aprobó una nueva normativa destinada a reforzar la transparencia en la comercialización de joyas con piedras creadas laboratorio, estableciendo requisitos más estrictos de identificación y etiquetado para este tipo de productos. Ahora, la London Diamond Bourse (LDB) ha adoptado «diamante sintético» (synthetic diamond) como término preferente para referirse a los diamantes producidos por el hombre y recomienda a todos sus miembros del sector joyero británico que sigan la misma práctica.

La decisión abre un nuevo capítulo en el debate internacional sobre cómo debe denominarse esta categoría de diamantes y sitúa en el centro una cuestión que va mucho más allá del lenguaje: la transparencia hacia el consumidor y la diferenciación inequívoca entre diamantes naturales y productos manufacturados.

La LDB se considera el primer organismo profesional del Reino Unido que expresa públicamente una preferencia por una única denominación. Hasta ahora, las directrices británicas permitían utilizar indistintamente tres expresiones: «synthetic» (sintético), «laboratory-grown» (creado en laboratorio) y «laboratory-created» (producido en laboratorio). Para la London Diamond Bourse, sin embargo, las tres no tienen el mismo peso desde el punto de vista técnico e histórico. Su posición es clara: de las tres, «synthetic diamond» es la denominación técnicamente más precisa, históricamente establecida y reconocida internacionalmente.

El argumento de la LDB parte de una premisa sencilla: el consumidor debe poder saber sin ambigüedades qué está comprando. El término «diamante sintético», según la organización, identifica directamente un producto manufacturado y permite diferenciarlo de un diamante natural, sin recurrir a expresiones que puedan asociarse a estrategias de marketing.

Charlotte Rose, presidenta de la London Diamond Bourse, considera que una nomenclatura clara resulta fundamental para que el comprador pueda tomar una decisión informada y para preservar la confianza en el conjunto de la industria. “Los consumidores nunca deberían tener dudas sobre si el diamante que están comprando es natural o un producto creado por el hombre“, señala.

La organización también recuerda que «synthetic» es ya la denominación utilizada por defecto en la nomenclatura aduanera internacional. Bajo el Sistema Armonizado (Harmonized System), utilizado por más de 200 países y territorios, los diamantes producidos por el hombre se clasifican en la partida 7104 como productos «synthetic or reconstructed». Para la LDB, esta clasificación refuerza una distinción comercial ya consolidada entre diamantes naturales y productos sintéticos manufacturados. Es precisamente esta dimensión internacional la que, a juicio del organismo británico, contribuye a justificar la elección del término.

La decisión está alineada además con la postura adoptada por la World Federation of Diamond Bourses (WFDB), cuyos miembros votaron por unanimidad durante el 41.º World Diamond Congress, celebrado en Singapur en julio, a favor de utilizar «Synthetic Diamond» como terminología preferente de la federación.

La propuesta presentada al Congreso partió de Alan Cohen, expresidente de la London Diamond Bourse, y se apoyó en el trabajo desarrollado por la Diamond Commission de CIBJO, la Confederación Mundial de Joyería.

Posteriormente fue presentada ante el Congreso por David Troostwyk, presidente del Trade and Business Committee de la WFDB y actual vicepresidente de la London Diamond Bourse. Troostwyk defiende que la industria ha evitado durante demasiado tiempo un debate necesario sobre la terminología. En su opinión, «synthetic diamond» es técnicamente correcto, históricamente correcto y comprensible internacionalmente. Su argumento parte de una idea esencial: un producto manufacturado debe identificarse como tal, sin suavizar la denominación para modificar su percepción ante el consumidor. “La claridad para el consumidor debe ser primordial”, ha defendido.

Beatriz Badás
Beatriz Badás
Periodista
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