In memoriam“No conozco a nadie que, sin nada y sin socios y solo,...

“No conozco a nadie que, sin nada y sin socios y solo, haya llegado a crear una firma de éxito como ha sido Víctor Caparrós”

"Siempre pensé que una joya debía ser para la vida. Y lo conseguí viendo a muchas mujeres con joyas de muchos años atrás, orgullosas de tenerlas. Las joyas creaban historias, y las personas se convertían en actores de esas historias."

El pasado 25 de noviembre de 2025, el sector despidió a un joyero, diseñador y maestro de la joyería dejando una herencia perfectamente reconocible. Con un estilo moderno, sobrio, bebiendo de las fuentes clásicas y con una marcada personalidad, Víctor Caparrós nunca siguió tendencias, su punto de partida fue la decisión consciente de no heredar el estilo de ningún taller, y esa independencia se convirtió en su mayor activo. Como homenaje a su legado, repasamos su trayectoria profesional, una que deja huella en el sector. 

Victor Caparrós, proveniente de una familia trabajadora del Barrio Gótico, creció en un entorno donde el trabajo manual, la convivencia intensa y la cultura popular francesa fueron sus primeras escuelas. A los 13 años, un primo joyero le dio el consejo que definiría toda su carrera: “si quería ser joyero, debía aprender el oficio pasando por distintos talleres, pero sin quedarse atrapado en la estética de ninguno”. Víctor lo siguió al pie de la letra y, entre los 13 y los 17 años, trabajó en cinco talleres distintos de Barcelona, aprendiendo técnicas de todos y el estilo de ninguno. 

En el taller Varela —nueve joyeros— perfeccionó la fundición y aleación de metales, el trabajo con planchas e hilos y la fabricación de todo tipo de piezas. Allí conoció a Juan Panadès, con quien fundaría más tarde su propia empresa. Víctor estudiaba también Gemología, completando así la vertiente técnica y científica del oficio.

Fue a los 17 cuando, con sus propios ahorros y una pequeña aportación familiar, Victor ya abrió su primer local en la Calle Casp 114 de Barcelona. Era simultáneamente tienda, taller y, durante los primeros tiempos, su hogar. Aquí nacieron las primeras colecciones, de plata con porcelana pintada a mano, que empezaron a tener demanda con rapidez. Tanto que un mayorista le compró todas las piezas y le pidió más. El volumen superó su capacidad individual de producción y fue entonces cuando Victor decidió llamar a Juan Panadés para se uniera. Dos personas muy diferentes pero que se complementaban, respetan y querían como hermano. Así nació una sociedad profesional y una amistad que duraría hasta la muerte de Juan, a los 46 años, en 1993.

Esta tienda fue el laboratorio donde Víctor Caparrís desarrolló su lenguaje propio. Además de crear joyas de autor, comenzó a fabricar relojes con su nombre —primero adquiriendo modelos suizos para marcarlos, después diseñando los suyos— y a establecer las primeras relaciones con el sector institucional. 

La primera gran visibilidad: la exposición del FAD (1979) 

La exposición colectiva en el FAD —Foment de les Arts Decoratives— en la Capella de Santa Àgeda de la Plaza del Rey fue el primer detonante de su reconocimiento en el sector. La muestra congregó arquitectos, pintores, escultores y diseñadores. La respuesta del mundo de la joyería fue inesperada: sus diseños despertaron un interés inmediato. “Allí nos descubrieron. Allí mis diseños despertaron interés y a partir de ese momento tenía cada día algún joyero haciendo fotos o dibujando delante del escaparate de Casp.”  — Víctor Caparrós, memorias de trabajo. 

En ese mismo año obtuvo su primer Premio De Beers: primer y segundo premio en la categoría Surrealismo con Diamantes, y primer premio en Solitarios de Prestigio en 1978. Su familia recuerda en este primer premio importante, el de De Beers en 1977, una divertida anécdota y es que Víctor tuvo que ir solo a Madrid a recoger el premio ya que su mujer, Anna, acabada de dar a luz; él salió del hospital directamente hacia el aeropuerto tan nervioso que, al arrancar el coche chocó contra el del médico que había asistido el parte. Al recoger el galardón, la prensa le presentó como “el joven diseñador catalán”. Años después, al recordarlo en sus memorias de trabajo, él se corrigió con afecto: “Entonces tenía 25 años y me sentía más el ‘feliz joven padre catalán”. 

También en 1979 fue admitido como socio por invitación especial del Carat Club International. En 1980, su colección presentada en Madrid junto a los diseños de Jesús del Pozo le valió el título de Mejor Diseñador del Año.

En 1981 presentó la Colección «La Magia de las Nuevas Joyas» en los salones de Santa Eulalia de Barcelona —unos 3.000 asistentes— y recibió el encargo de diseñar el cáliz entregado al Papa Juan Pablo II durante su visita a España.

La expansión de Víctor Caparrós 

En 1983, Víctor Caparrós inauguró la tienda de Calle Enric Granados 124, que pasó a ser la sede central de la firma. En 1984 constituyó formalmente “Víctor Caparrós Taller de Joyería S.L.” junto a Juan Panadès. 

A partir de ahí, diferentes hitos marcaron su trayectoria profesional. Ese mismo año participó en el Salón Cibeles de Madrid junto a Jesús del Pozo, colaboración que se repetiría. En 1985, Intergold (World Gold Council) lo invitó a participar en la exposición itinerante “Gold in Fashion” por España, Japón, Nueva York y Hawái. El acto de clausura en Basilea (Suiza) fue protagonizado por sus colecciones, hito que situó la firma Víctor Caparrós en el mapa internacional del diseño de joyería. En 1987 presentó la colección “Oros Integrados” en el Pabellón Mies van der Rohe de Barcelona, por la que obtuvo el Premio FAD al mejor montaje efímero. Desde ese año y durante 15 años consecutivos fue Director de Diseño de los Seminarios De Beers en España.

En 1992, la publicación internacional “Diamond People” lo seleccionó como uno de los tres joyeros europeos más destacados de los últimos años. El mismo año fue representante de España en la exposición itinerante “The Best of Europe” de De Beers International. 

La etapa culminó en 1993 con la presentación de “Diamantes en Movimiento” en el Teatro Teatriz de Madrid, con la colaboración del Ballet Nacional de Nacho Duato. Aunque esta presentación no terminó aquí ya que, allí se encontraban representantes de Daimaru, la cadena japonesa de grandes almacenes de lujo con Tiffany’s, Hermès y Cartier entre sus inquilinos. Al terminar el evento se presentaron y propusieron abrir tiendas en Japón con el nombre de Víctor Caparrós. En seis meses, cinco boutiques estaban abiertas en los centros Daimaru de Tokio, Osaka, Kioto y Kobe y en 1995 se realizó la presentación oficial en el Four Seasons Hotel de Tokio. 

Durante cinco años mantuvo este acuerdo, con ventas de entre 150 y 180 millones de pesetas anuales en Japón. En 1996, el primer año completo, el volumen de exportaciones alcanzó los 100 millones de pesetas. En 1997 presentó colecciones directamente en Tokio y Kioto junto a diseñadores de moda españoles como Amaya Arzuaga, Jesús del Pozo, Roberto Verino y Devota & Lomba. “Me trataron siempre como a un artista y con cariño, cosa rara en el carácter japonés. Fue otra experiencia muy enriquecedora.”  — Víctor Caparrós, memorias de trabajo. 

Una etapa que culminó en 1999, cuando Víctor decidió no renovar el contrato ya que con la gestión simultánea de la firma en Barcelona, los corners en El Corte Inglés por toda España, el mercado japonés y los compromisos de docencia resultaba inasumible. Optó por concentrar toda la energía en sus dos establecimientos propios.

Esta decisión no supuso ningún freno creativo, al contrario, fue el período de algunas de sus colecciones más reconocidas. En 2002 recibió el Premio Catalunya de Comunicació i Relacions Públiques junto a la Fundació Josep Carreras y Damm. En 2004, el collar “Cascada” de su colección “Diamantes en Bruto” obtuvo el Premio Internacional de Diseño en el International Design Competition organizado por la Diamond Trading Company en Venecia. Ese mismo año continuó con “Anillos Cómodos” (2005), “Diamantes” (2006) —una revisión de toda su investigación sobre el diamante en sus múltiples formas— y “Mogok” (2008), dedicada a los rubíes de la región minera birmana.

Materiales e innovaciones técnicas que definen su estilo 

Los diamantes en todas sus formas era la gran investigación permanente de Víctor Caparrós. Fue pionero en colecciones que ningún joyero español había trabajado antes: diamantes fancy de colores naturales, diamantes en bruto, diamantes negros y diamantes talla fantasía. Y el concepto diamante burbuja, una de sus aportaciones más originales, que consistía en piedras de gran tamaño con inclusiones naturales que crean “micro universos interiores”; para Víctor, la belleza de la imperfección aplicada a la alta joyería. 

Los rubíes y zafiros eran sus gemas favoritas y los zafiros Padparadscha y los rubíes de Mogok, poco conocidos en España, fueron objeto de colecciones específicas. También fue coleccionista de piedras ornamentales, que incorporó con criterio propio a sus piezas de plata y alta joyería. 

También desarrolló tonos no convencionales de oro —rosa, gris, verde— y trabajó durante años hasta encontrar combinaciones de metales que ampliaran la paleta más allá del oro amarillo y el oro blanco. El resultado más notable fue la aleación Omicron, descubierta por accidente buscando un tono azulado. Esta aleación es el resultado de la combinación de oro, plata, paladio y cobre, que producen una aleación con dureza superior al oro, tanto sedoso y color grafito inédito. Toda la colección con esta aleación de vendió en pocas semanas. 

Entre sus innovaciones técnicas destaca el solitario anti-rotación, un sistema de sujeción que impide que el anillo gire en el dedo sin alterar la estética clásica del solitario; la cruz modular, compuesta de dos piezas unidas por bolas y tubos que se separan ante un tirón brusco y vuelven a encajar solas; los diamantes en movimiento a través de un sistema de engaste con diamantes que vibran al ritmo del cuerpo, generando ondas de relojes o el reloj Thin Ceramic:  Reloj de cerámica con 4,8 mm de grosor —el más delgado del mercado en su momento. 

Estas innovaciones técnicas —la aleación Omicron, el solitario anti-rotación, la cruz modular, el sistema de diamantes en movimiento— son contribuciones documentadas que nadie ha podido replicar con éxito. Sus joyas están hoy en colecciones privadas de cinco continentes y continúan apareciendo en subastas internacionales (Artnet registra piezas subastadas en 2022 y 2023).

Una pasión hasta el final

En 2014, problemas de salud alejaron a Víctor Caparrós del día a día de la tiempo aunque eso no hizo que su pasión por el oficio desapareciera ya que no dejó de diseñar ni de crear piezas hasta el día de su muerte, el 25 de noviembre de 2025. 

Excelente diseñador de joyas, hizo de su oficio un arte. A los 17 años, con una audacia que definiría toda su trayectoria, montó su propia joyería y marca, sentando las bases de lo que se convertiría en una de las firmas de joyas más prestigiosas del país.”  — JORGC, homenaje institucional, 2025. 

Crear una joya para Víctor Caparrós no era fabricar un objeto de valor: era construir una historia. Pero su legado es mucho más que eso. Víctor demostró durante más de cuatro décadas que era posible construir una firma de alta joyería de referencia nacional e internacional desde Barcelona, sin capital familiar ni socios inversores, con la calidad del trabajo como único argumento. Ganador de un Diamonds International Award y colaborador muy cercano a De Beers durante décadas, fue el referente español del diseño de joyería con diamantes en los mercados europeo, americano y asiático. También fue profesor en los cursos de diseño de DeBeers y miembro de la junta del JORGC —Colegio Oficial de Joyeros, de Orfebres, de Relojeros y de Gemólogos de Cataluña—. Colaboró en la creación de su Escuela, hoy con más de 5.000 alumnos formados. Muchos de sus alumnos son hoy profesionales de reconocido prestigio.

“Siempre pensé que una joya debía ser para la vida. Y lo conseguí viendo a muchas mujeres con joyas de muchos años atrás, orgullosas de tenerlas. Las joyas creaban historias, y las personas se convertían en actores de esas historias.”  — Víctor Caparrós, memorias de trabajo

Beatriz Badás
Beatriz Badás
Periodista
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