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Las piedras preciosas de color crean un nuevo lenguaje en el universo joyero

"Llevamos décadas dedicados a las piedras preciosas y, cuando comenzamos, el mercado estaba mucho más concentrado en las tres grandes piedras de color: rubí, zafiro y esmeralda. Hoy el panorama es completamente distinto"

Negueruela, empresa pionera en la introducción de piedras preciosas de color en el mercado español y especializada desde 1961 en la selección de estas, es testigo de la gran transformación que experimenta el universo de las gemas. Después de décadas trabajando directamente con los principales países productores, la firma observa cómo las gemas de color han dejado de ser una tendencia puntual para consolidarse como uno de los grandes motores del sector. “En Negueruela hemos tenido la suerte de vivir esa evolución desde dentro. Llevamos décadas dedicados a las piedras preciosas y, cuando comenzamos, el mercado estaba mucho más concentrado en las tres grandes piedras de color: rubí, zafiro y esmeralda. Hoy el panorama es completamente distinto. El joyero conoce mucho mejor el producto, tiene acceso a mucha más información y busca variedades, colores y tallas que hace años apenas tenían presencia en el mercado español”, afirman desde la empresa. 

Uno de los factores que explica este crecimiento es la búsqueda de diferenciación. Frente a una joyería cada vez más personalizada, las piedras de color permiten crear piezas únicas gracias a la enorme variedad de tonalidades, saturaciones, inclusiones y tallas disponibles. Esto, para un joyero, es una herramienta creativa extraordinaria tal y como nos cuentan desde Negueruela. “Muchas veces ocurre algo que conocemos muy bien: el joyero viene buscando una piedra para un diseño concreto y termina modificando el diseño porque encuentra una gema que le inspira. Esa capacidad de la piedra para convertirse en el punto de partida de una joya es una de las razones de su atractivo actual”. 

Para nosotros ha sido especialmente interesante ver cómo algo que siempre hemos defendido —la belleza y la personalidad de la piedra de color natural— ha ido ganando protagonismo. El mercado es ahora mucho más abierto, pero también mucho más exigente, y eso hace que la experiencia y el conocimiento gemológico tengan todavía más valor”, añaden. 

Como consecuencia, esto ha provocado un incremento de la demanda de las piedras preciosas de color en los últimos años. Aunque los rubíes, zafiros y esmeraldas siguen teniendo un peso fundamental, desde Negueruela han notado un incremento en otras variedades que hace unos años tenían una menor presencia y también han visto crecer mucho el interés por “tanzanitas, turmalinas, espinelas, aguamarinas y zafiros en colores menos convencionales”, así como de piedras especiales como “gemas sin tratamiento, buenos tamaños, colores difíciles de encontrar o ejemplares que sencillamente tengan algo diferente”. 

Esta transformación en el mundo de las piedras preciosas también está relacionado con un cambio en los hábitos de consumo y en las necesidades de un nuevo consumidor cada vez más exigente. “Tradicionalmente, la piedra de color estaba muy ligada a la alta joyería o a un cliente con bastante conocimiento gemológico. Hoy el público es mucho más amplio. Nuestros clientes nos transmiten que hay consumidores más jóvenes que buscan piedras diferentes, clientes que llegan preguntando por variedades muy concretas y personas que valoran especialmente que su joya no sea igual a ninguna otra”, confirman desde Negueruela. 

Las tendencias más demandas actualmente en el mercado confirman además cómo las piedras preciosas de color resultan cada vez más interesantes tanto para un consumidor de joyería que valora este sector como para diseñadores y fabricantes que quieren dar respuesta a nuevas necesidades en las que prima la personalidad y la diferenciación. 

Estamos viendo mucho interés por colores con personalidad. Desde tonos muy intensos hasta verdes azulados, rosas, violetas o colores pastel. También están creciendo variedades como la espinela y determinadas turmalinas, además de zafiros en colores distintos al azul tradicional. También vemos más interés por tallas alargadas, geométricas o menos convencionales. Creo que el futuro va precisamente por ahí: menos uniformidad y más personalidad. La joyería está buscando diferenciación y la piedra de color es perfecta para conseguirla”. 

Qué debe valorar un profesional al comprar una gema

Las piedras preciosas de color destacan por un atractivo muy especial que las hace únicas. “En nuestro día a día vemos piedras de la misma variedad, incluso de tamaños muy similares, que pueden transmitir sensaciones completamente distintas por su tono, saturación, transparencia, inclusiones o talla. Nosotros no vemos necesariamente las inclusiones como algo negativo. Forman parte de la naturaleza de muchas gemas y, siempre que se comprendan correctamente, también forman parte de su personalidad. Después de tantos años trabajando con piedras naturales, sigues encontrando ejemplares que te sorprenden. Esa es probablemente una de las cosas más bonitas de nuestro oficio”, nos cuentan desde la empresa.

Entonces, y teniendo en cuenta que un mercado donde la oferta es cada vez mayor, la selección de un proveedor especializado resulta fundamental, ¿qué factores determinan el valor de una piedra de color? 

El color suele ser el primer factor que observamos. Un buen color puede hacer extraordinaria una piedra. Pero nosotros nunca valoramos una gema atendiendo a un único parámetro. Analizamos conjuntamente el color, la transparencia, las inclusiones, la talla, el peso, la rareza, los tratamientos y, cuando es relevante, su origen. Además, cada gema tiene su propio lenguaje. No podemos aplicar los mismos criterios a una esmeralda que a una aguamarina, una turmalina o un zafiro. Ahí es donde creo que resulta fundamental la experiencia. Después de ver y seleccionar miles de piedras durante muchos años desarrollas un criterio que difícilmente puede sustituirse únicamente con parámetros teóricos”, afirman desde Negueruela. 

En cuanto a los requisitos a tener en cuenta antes de adquirir una piedra preciosa, Negueruela confirma que “lo primero que solemos preguntar nosotros es para qué se necesita la piedra. No es lo mismo seleccionar una gema para un anillo de uso diario que para unos pendientes, una pieza única de alta joyería o una producción determinada”.

A partir de ahí valoramos conjuntamente tamaño, color, talla, dureza, tratamiento, presupuesto y diseño. Esta es precisamente una de las ventajas de trabajar con un especialista. Nuestro trabajo no consiste en enseñar una bandeja y esperar a que el cliente elija. Muchas veces ayudamos al joyero a encontrar una alternativa que técnicamente o comercialmente funciona mejor para el proyecto que tiene entre manos”. 

Además, tal y como afirman desde Negueruela, “creo que en un sector como el nuestro, donde cada piedra es diferente y el producto tiene tantos matices, el verdadero valor de una empresa especializada no está únicamente en disponer de un buen stock. Está en saber seleccionarlo, conocerlo y poder asesorar con honestidad. Esa relación de confianza con el joyero es una parte fundamental de lo que Negueruela ha construido durante todos estos años y es también la manera en la que queremos seguir creciendo”. 

Beatriz Badás
Beatriz Badás
Periodista
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