En una industria donde la innovación parece marcar el ritmo, la joyería demuestra una paradoja fascinante: muchas de las ideas que definen el presente nacen en realidad del pasado. Aunque en el mundo de la inmediatez y las tecnologías hemos tenido que reinventarnos más rápido de lo que hubiéramos querido para estar a la altura, redescubrir el valor del pasado del sector joyero y relojero nos hace encaminar también el futuro de este. Aunque no podemos renunciar a oportunidades y herramientas que la sociedad actual nos está dando y que, sin duda, han ayudado a posicionar la industria en lo más alto, el equilibrio es también el pasado y, por tanto, el futuro del sector. Y, en esta reflexión, a veces se nos olvida cuántas veces esta industria regresa a su archivo histórico para continuar construyendo el futuro.
La recuperación del patrimonio creativo se ha convertido en una estrategia que permite a las marcas reforzar su identidad, conectar con un consumidor cada vez más interesado en la autenticidad y demostrar que el valor de la joyería no solo se ve en la novedad, sino también en la continuidad. Entender que los archivos es uno de nuestros activos más valiosos nos hace también enfocarnos hacia un futuro más claro.
Recientemente hemos sido testigos de esto a través de diferentes momentos. Uno de ellos, los Premios Goya 2026 donde la cantante Amaia Romero lució pendientes de cuarzo y oro blanco de 18 kt con 0,5 ct de diamantes en talla brillante, acompañados de una pulsera de oro blanco 18 kt y 3,90 ct de diamantes talla brillante, de la colección Stick Doble Cuadro del 2014 así es que todo eran piezas del archivo de TOUS; como Mireia Oriol, que lució pendientes de oro amarillo de 18 kt con rubíes y diamantes talla brillante con una pulsera a juego del archivo de 1996.
Otro de ellos fue la entrevista al ex director ejecutivo de De Beers, Gareth Pena, que se hizo viral al ofrecer una reflexión que generó debate: ¿puede la empresa reinventarse mirando hacia su pasado? Penny, quien lideró De Beers entre 2005 y 2010 y hoy preside el fondo de inversión africano Ninety-One, subrayó la importancia de la experiencia histórica de la firma en el mercado del diamante y el valor de las alianzas estratégicas. Para él, un enfoque renovado en la creación de demanda de consumidores, algo que ya fue central en la historia de la marca, es fundamental para su futuro. La compañía, que durante mucho tiempo operó como un actor casi omnipresente en la industria, ahora enfrenta un mercado fragmentado y más complejo que en épocas anteriores. El núcleo de la reflexión de Penny se centra en este dilema: ¿Puede De Beers reinventarse si retoma elementos de su identidad histórica? Muchos de los métodos que hicieron grande a la firma —en especial su enfoque en alianzas verticales y campañas de marketing global— tienen aún valor, pero deben ser reinterpretados para un entorno donde el consumidor dirige cada vez más tendencia y decisión de compra.
Otro ejemplo de cómo en ocasiones volvemos al pasado es la nueva colección de Suarez, Cadenza, una propuesta que reinterpreta el diseño del eslabón clásico del archivo de la casa joyera. La colección surge a partir de un diseño de pulsera original de los años 70 que desde Suarez han rescatado para reinterpretarlo; un ejercicio de equilibrio entre memoria y evolución en el que el legado se convierte en un punto de partido para seguir construyendo el futuro.
La joyería está íntimamente ligada al valor, la identidad y la percepción de exclusividad; esto requiere, sin duda, oficio, artesanía y saber-hacer. La revisión del pasado no implica replicar algo antiguo de forma literal, ya sea un diseño o una estrategia de comunicación o de negocio. Más bien se trata de rebuscar en nuestro ADN y filosofía para reinterpretar, adaptarse a nuevas sensibilidades y dialogar con el presente para así construir el futuro. De esta manera, la historia se convierte en un punto de partida para la innovación y el progreso.
Además, este interés por el patrimonio también responde a un cambio en el comportamiento del consumidor. En un mercado saturado de productos y estímulos visuales, el público busca cada vez más piezas y experiencias que tengan historia, identidad y significado. Y, la joyería más que otros sectores, posee una capacidad única para transmitir memoria.
Aunque está claro que, al mismo tiempo, el sector no puede vivir únicamente de su legado; la industria se enfrenta a una transformación profunda impulsada por la digitalización, las redes sociales y un consumidor cada vez más informado por lo que, las marcas deben adaptarse a nuevas formas de comunicación, a estrategias digitales y a un mercado global donde la experiencia de compra ha cambiado radicalmente. Pero es precisamente este proceso de adaptación el que hace que el sector necesite encontrar un equilibrio entre tradición e innovación. El desafío consiste en integrar nuevas herramientas sin perder aquello que hace única a la joyería: su carácter artesanal y su profunda conexión con el oficio.
Una mirada al nuevo oficio
En este contexto, el saber-hacer se revela con uno de los mayores valores del sector. Técnicas como el engaste de piedras preciosas, el esmaltado, la talla o el trabajo del metal forman parte de un conocimiento transmitido durante generaciones. A diferencia de otras industrias, la joyería mantiene un vínculo muy fuerte con la artesanía. Este conocimiento no solo es parte de la historia del sector, sino también de su futuro. Sin artesanos capaces de dominar estas técnicas, sería imposible preservar la identidad de la joyería.
En una entrevista publicada por Grupo Duplex con motivo del Día Internacional de la Mujer, a Merche Navarro, Directora general de Clemente Navarro Fabregat S.A. y Presidenta de AVAJOYA, Asociación de Joyeria y Afines de la Comunidad Valenciana, ella afirmaba que “uno de los desafíos más importantes de la joyería hoy es la preservación y transmisión del conocimiento técnico del oficio. Tradicionalmente, este saber hacer se ha intentado proteger por miedo a la copia y se ha fomentado una manera de trabajar que no favorecía la comunicación ni la transmisión abierta. Además, con la desaparición de la figura del aprendiz, se han perdido muchas horas de formación práctica indispensables para formar a un verdadero joyero. Hoy en día es muy difícil que una escuela imparta todo el conocimiento que requiere el oficio. Aquí es donde el nuevo liderazgo puede marcar la diferencia. Un liderazgo basado en la transparencia, la comunicación, la colaboración y el trabajo en equipo. En este contexto, las mujeres pueden jugar un papel fundamental, promoviendo acciones que aseguren que la tradición joyera se mantenga viva, evolucione de manera sostenible y fortalezca al sector en los próximos años”.
Irene Patón, cofundadora de YOLIÉ, coincide, también en una entrevista por Grupo Duplex, en que “el trabajo artesanal y todas las personas que están detrás de cada pieza deberían tener aún mayor visibilidad. Ellos son los verdaderos impulsores de este sector. La joyería tiene mucho de oficio, de manos y de tiempo, pero también de identidad y cultura, y eso merece ser contado y valorado para que no se pierda”.
Durante los últimos años, se ha repetido la idea de que la joyería era un sector en declive debido a la falta de relevo generacional. Sin embargo, la realidad actual empieza a cuestionar este diagnóstico. Muchas escuelas especializadas en joyería y artes aplicadas registran un creciente interés por parte de jóvenes que desean formarse en el oficio. Instituciones europeas dedicadas al diseño y la joyería han visto aumentar el número de estudiantes atraídos tanto por la dimensión artesanal como por el potencial creativo del sector.
Por ejemplo, según la Escuela del JORGC “el aumento (de los alumnos) ha sido continuo en los últimos años, pero este 2025 el crecimiento fue espectacular, hemos doblado en alumnos interesados en iniciar el curso de joyería profesional de 3 años de joyería. Esperamos seguir a este ritmo.”
Quizás lo que resulta difícil de no cuestionar es que esta nueva generación aporta además una mirada distinta. Muchos estudiantes de hoy combinan formación tradicional con conocimientos en diseño digital, tecnología o sostenibilidad, generando perfiles capaces de reinterpretar la joyería desde una perspectiva contemporánea. Para ellos, el banco de trabajo convive con el modelado en 3D, la impresión de prototipos o la comunicación digital. Y es precisamente, esta combinación abre nuevas posibilidades para el futuro del sector.
Desde el JORGC, están apostando por ampliar su oferta de formación para dar respuesta a las necesidades del mercado combinando así formación tradicional con nuevas prácticas. “Nos hemos visto “obligados” a ampliar los cursos de engastado, dada las peticiones que teníamos, también hemos incorporado nuevos profesores y tecnologías. Actualmente imparten el curso 4 engastadores profesionales, Margarita Ivanova y Àlex Puig, para iniciación I y II, Farran Ribes para el profesional a mano y Raimon Alzamora microscopio. Somos partidarios de formar a nuestros alumnos en los oficios de toda la vida, con profesores especialistas, esto hace que tengan diferentes perspectivas para un mismo ejercicio, pudiendo el estudiante escoger posteriormente que técnica encaja más con su forma de trabajar”, nos cuenta Núria Serret, Directora de la Escola del JORGC.
Joaquín Maestre, estudiante del joyería en el CRN y participante de la última edición de Progol3D Design Contest, nos contaba en una entrevista publicada en Contraste Marzo que “los jóvenes tenemos ganas e inventiva, y nos buscaremos la vida siempre. Pero el sector es el que necesita a los jóvenes para seguir creciendo y desarrollándose de una manera sana y según su cauce natural. Veo talentos emergentes y gente muy buena empezando a pisar fuerte. La pregunta que hay que hacerse es: ¿Buscamos un sector donde la juventud esté integrada? Porque más que por el bien de la juventud, por la salud del sector: deberíamos”.
En un mundo donde la innovación parece exigir constantemente lo nuevo, la joyería demuestra que el futuro también puede construirse desde el pasado. Y el relevo generacional hoy sí es una realidad. “Cada año salen de todas las escuelas de joyería de Cataluña una cantidad de joyeros dispuestos a comerse el sector. Estamos viviendo un boom joyero, muchas ganas de formarse, muchos talleres nuevos, muchos diseñadores, muchas nuevas marcas y mucho intrusismo”, añaden desde la Escola del JORGC.
En definitiva, el futuro de la joyería no se construye en oposición al pasado, sino en diálogo constante con él. Es en ese equilibrio entre memoria y evolución donde el sector encuentra su verdadera fortaleza: en la capacidad de reinterpretar su legado sin perder su esencia. Porque, al final, innovar no siempre significa empezar de cero, sino saber mirar atrás con la inteligencia suficiente para seguir avanzando.






