Desde Ginebra, la firma Fullord ha construido un lenguaje propio dentro de la alta joyería que ahora se expande a nivel internacional. Para esta temporada SS, la maison amplía su universo con una expansión internacional que convierte la joyería en un relato itinerante, presente en algunos de los destinos más emblemáticos del mundo.
Tras su consolidación en Europa y Estados Unidos —con cerca de veinte puntos de venta— Fullord despliega ahora sus creaciones en una selección de enclaves que van del Mediterráneo al Caribe, donde la luz, el mar y el movimiento se convierten en extensión natural de sus diseños.
En Mykonos, en la boutique Gofas, la maison entra en diálogo con la intensidad de las Cícladas: el brillo del día y la energía nocturna se reflejan en piezas que capturan la luz como si estuvieran en constante transformación.
En la Riviera francesa —Saint-Tropez, Cannes y Mónaco—, Fullord se integra en el imaginario del glamour mediterráneo a través de las boutiques Ferret. Aquí, la joyería acompaña el ritmo de yates, terrazas y paseos marítimos, concebida para mantenerse impecable del día a la noche.
En Taormina, en la costa oriental de Sicilia, la maison conecta con una Italia más sensorial y teatral, donde los colores de las colecciones dialogan con la piedra, la arquitectura histórica y la energía volcánica del paisaje.
En Estados Unidos, la firma se despliega entre dos atmósferas complementarias: en Nápoles y West Palm Beach, las piezas se adaptan a una luz vibrante y sofisticada en colaboración con Marissa Collection.
En el Caribe, en el icónico Eden Rock Saint-Barth, la joyería adopta un ritmo más íntimo y natural: descalza, cercana a la piel, bañada por la brisa marina.
Finalmente, en el sur de España, en Puerto Banús, la maison se inserta en un entorno de energía festiva y cosmopolita donde el lujo se expresa con carácter mediterráneo e internacional.

Una maison que nace de la memoria
Fundada por Sandrine Thibaud, Fullord se distingue por un enfoque profundamente personal de la joyería. Cada pieza nace de la experiencia, el movimiento y la memoria, más que de una simple búsqueda estética.
Su lenguaje creativo se articula a partir de una idea fundacional: un pañuelo atrapado por el viento y sujetado por una cadena de oro. En ese gesto inicial ya están presentes los ejes de la maison: libertad, movimiento y captura de lo efímero. Las influencias se entrelazan entre África, Europa y el mar Mediterráneo, dando lugar a joyas que funcionan como símbolos de identidad, resiliencia y transformación.
Con esta expansión internacional, Fullord reafirma una visión clara: la joyería como experiencia vivida. En estos destinos donde la luz intensifica cada instante, las piezas dejan de ser objetos estáticos para convertirse en compañeros de viaje, cargados de memoria, movimiento y emoción.
Más que una maison de joyería, Fullord se consolida así como un relato en evolución permanente, donde cada destino es un capítulo y cada pieza, una huella que acompaña la vida de quien la lleva.

