El precio del oro ha vuelto a situarse por debajo de una de sus principales referencias psicológicas: los 4.000 dólares por onza. El pasado 30 de octubre, el metal precioso registró una caída cercana al 3%, hasta alcanzar los 3.897 dólares, su nivel más bajo desde octubre de 2025. Al cierre de las bolsas europeas, el oro situaba su cotización en 3.899 dólares, con un descenso del 3,28%.
El retroceso se produjo en una jornada marcada por la inestabilidad de los mercados financieros, especialmente por las fuertes caídas de las compañías tecnológicas estadounidenses. Los resultados empresariales del tercer trimestre reavivaron las dudas de los inversores sobre el elevado volumen de inversión destinado a inteligencia artificial y sobre la capacidad de estas compañías para obtener una rentabilidad suficiente.
A la tensión procedente de Wall Street se sumó la perspectiva de una política monetaria más restrictiva en Estados Unidos. La Reserva Federal mantuvo los tipos de interés sin cambios en su última reunión de octubre, pero dejó abierta la posibilidad de una subida antes de finalizar el año. Las expectativas de un endurecimiento monetario ganaron fuerza después de conocerse nuevos datos económicos que apuntaban a una actividad más sólida y a una inflación todavía persistente.
Además, el dólar estadounidense y los rendimientos de los bonos del Tesoro recuperaron parte del terreno perdido durante la jornada, añadiendo presión sobre la cotización del oro.
Un ajuste significativo en el mercado del oro
La caída por debajo de los 4.000 dólares representa un movimiento relevante después de la trayectoria experimentada por el metal precioso durante los últimos meses. Al cierre de las bolsas europeas del 30 de octubre, el oro acumulaba un descenso del 11,17% en lo que iba de 2026 y del 2,21% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Cabe recordar que, además, unos días antes el oro ya había alcanzado su nivel más bajo de los últimos tres meses. A las 12:54 horas del jueves 22 de octubre, el oro al contado había caído un 1,5% hasta los 4.081,47 dólares la onza, mientras que los futuros del oro habían bajado un 1,3% hasta los 4.097,42 dólares la onza.
La corrección refleja la influencia que pueden ejercer simultáneamente los mercados bursátiles, las expectativas sobre los tipos de interés y las necesidades de liquidez de los inversores. También pone de manifiesto que el comportamiento del oro como activo refugio no está garantizado en todas las fases de incertidumbre financiera.
No obstante, algunas gestoras, como WisdomTree, mantienen previsiones de recuperación y contemplan que la onza pueda alcanzar aproximadamente los 4.800 dólares en el tercer trimestre de 2027, apoyada en la demanda institucional y las compras de los bancos centrales.
La posible pérdida de confianza en la sostenibilidad de las finanzas públicas y en la política monetaria también podría reforzar el papel del oro como reserva de valor.

