Por primera vez en muchos años, el mercado mundial de la joyería vive una paradoja que obliga a replantear muchos de los modelos tradicionales del sector. Se vende menos oro, pero se factura más. Los consumidores compran piezas más ligeras, aunque destinan más presupuesto a ellas. Y, lejos de abandonar el metal precioso, continúan considerándolo un activo refugio, un símbolo de patrimonio y un bien de lujo con capacidad para preservar valor.
Esta es una de las principales conclusiones del informe “Gold Demand Trends Q2 2026”, elaborado por el World Gold Council, que refleja cómo la industria internacional está entrando en una nueva fase marcada por unos precios excepcionalmente elevados y por un consumidor mucho más racional en sus decisiones de compra.
Durante el segundo trimestre de 2026 la demanda mundial de oro permaneció prácticamente estable en 1.269 toneladas, mientras que el valor económico del mercado alcanzó un máximo histórico de 380.000 millones de dólares en el primer semestre del año. Todo ello con un precio medio del oro situado en 4.506 dólares por onza, un 37 % superior al registrado un año antes.
Ese fuerte incremento del precio está modificando profundamente el comportamiento del consumidor y, en consecuencia, la estrategia comercial de fabricantes, marcas y distribuidores.
La joyería pierde volumen, pero no facturación
Para el sector joyero, el dato más significativo del informe no es la caída de la demanda, sino la extraordinaria resistencia del gasto.
La demanda mundial de joyería descendió hasta 278 toneladas, el nivel más bajo para un segundo trimestre desde la pandemia y un 17 % inferior al del mismo periodo de 2025. Sin embargo, el gasto destinado a la compra de joyería de oro aumentó un 14 % durante el trimestre y un 22 % en el conjunto del semestre, alcanzando los 86.000 millones de dólares.
La conclusión resulta especialmente relevante para el comercio especializado: el mercado no está perdiendo valor, sino transformando la forma en la que ese valor se genera. Hoy el consumidor acepta pagar más por menos gramos siempre que el diseño, la marca, la calidad artesanal o el componente emocional justifiquen esa inversión.
Es decir, esta diferencia entre volumen y valor demuestra que el oro mantiene intacto su atractivo como activo patrimonial, regalo y símbolo de inversión, incluso en un entorno de precios históricamente elevados.
Y es que el cambio más profundo es el del consumidor, reconduciendo su hábito de consumo hacia una nueva forma de comprar. Durante décadas, el peso del oro constituyó uno de los principales argumentos comerciales en numerosos mercados internacionales sin embargo, el informe confirma que el cliente actual está priorizando otros atributos y destaca tres tendencias que ya se observan en la mayoría de los mercados: mayor demanda de piezas ligeras, crecimiento de diseños de menor quilate en varios países asiáticos y el incremento de los programas de renovación de joyas (“old-for-new”) mediante los cuales los clientes entregan piezas antiguas para adquirir nuevas.
Al mismo tiempo, una parte del presupuesto destinado tradicionalmente a joyería se está desviando hacia lingotes, monedas y otros productos de inversión, que presentan menores primas y, en algunos países, un tratamiento fiscal más favorable.
Para el detallista, esta evolución implica que el éxito comercial dependerá cada vez menos del precio por gramo y mucho más de la capacidad para transmitir diseño, exclusividad y experiencia de compra.
China e India siguen marcando el pulso mundial
Los dos grandes mercados internacionales continúan siendo el mejor laboratorio para anticipar tendencias.
En China, la demanda de joyería cayó un 28 %, hasta mínimos no vistos desde 2004. Sin embargo, el gasto total continúa siendo elevado gracias al precio del metal. El consumidor chino apuesta cada vez más por joyería ligera, diseños innovadores y productos premium dirigidos al segmento de alto poder adquisitivo.
India presenta un comportamiento muy similar. Aunque el volumen descendió un 15 %, el valor de las compras aumentó un 26 %. Las grandes cadenas comerciales están respondiendo con colecciones más ligeras, mayor presencia de joyería con diamantes y una oferta adaptada a un consumidor urbano mucho más sensible al precio del oro.
Ambos mercados anticipan una tendencia que probablemente terminará consolidándose también en Europa.
El lujo demuestra una mayor capacidad de resistencia
Otro de los aspectos más relevantes para las marcas europeas es que el segmento premium mantiene una mayor fortaleza. Tanto en China como en Estados Unidos, el informe señala que la alta joyería y los productos de mayor valor añadido resisten mejor la presión de los elevados precios del oro, mientras que el mercado masivo acusa con mayor intensidad la reducción del peso de las piezas y el cambio hacia productos más económicos. Esta tendencia refuerza la importancia del diseño, la exclusividad, la artesanía y la imagen de marca como elementos capaces de compensar el incremento del coste de la materia prima.
Mientras la joyería orientada al gran consumo acusa con mayor intensidad el impacto del precio del oro, las piezas de mayor valor añadido muestran una evolución considerablemente más sólida.
El consumidor de alto poder adquisitivo sigue comprando, aunque selecciona más cuidadosamente sus adquisiciones. La historia de la marca, la exclusividad, el diseño y la artesanía pesan hoy más que nunca en la decisión final. En este contexto, la alta joyería continúa reforzando su posicionamiento como producto de lujo y como inversión emocional, alejándose progresivamente de la competencia basada únicamente en el coste de la materia prima.
¿Qué puede esperar el sector durante el segundo semestre?
En un escenario de transformación, y no de crisis, más que una caída estructural de la demanda, el mercado parece encontrarse en un rprofundo proceso de adaptación. Para fabricantes, distribuidores y detallistas, el desafío ya no consiste únicamente en gestionar el impacto del precio del oro, sino en ofrecer productos capaces de aportar mayor valor percibido, diferenciación y contenido emocional. La innovación en diseño, la reducción del peso sin renunciar a la calidad y una propuesta comercial más orientada al valor serán factores decisivos para mantener la competitividad.
Las previsiones del World Gold Council apuntan a que los elevados precios seguirán limitando el volumen de ventas de joyería durante los próximos meses. No obstante, el mercado continuará mostrando fortaleza en valor gracias al mantenimiento de precios elevados y al peso cultural y patrimonial del oro en numerosos países. Las entidades esperan que los consumidores continúen orientándose hacia piezas ligeras, diseños innovadores y productos con un claro componente de inversión.
En definitiva, el informe del World Gold Council confirma que el mercado internacional de la joyería no está perdiendo relevancia: está cambiando la forma en la que consumidores y empresas entienden el valor del oro.


