SeccionesDiamantesJwaneng 28.88 de De Beers, el diamante que protagoniza una subasta internacional

Jwaneng 28.88 de De Beers, el diamante que protagoniza una subasta internacional

Se trata de un diamante de 28,88 quilates, talla brillante redonda, con color D —el más alto grado en la escala cromática— y una claridad impecable

El diamante de De Beers Jwaneng 28.88 no es simplemente un diamante: es una declaración sobre el valor de lo raro, lo duradero y lo verdaderamente único. Y es que, en el universo de la alta joyería, pocas piezas logran condensar historia, ciencia y arte en una sola forma. El Jwaneng 28.88, uno de los diamantes más excepcionales presentados recientemente en el mercado internacional, es precisamente eso: una síntesis perfecta entre la fuerza de la naturaleza y la precisión humana. Recuperado de la mina de diamantes más rica del mundo bajo el desierto de Kalahari y transformado de un bruto de 114 quilates tras meses de artesanía meticulosa, acaba de ser vendido esta semana en Hong Kong.

Descubierto en la legendaria mina de Jwaneng, en Botsuana —considerada la más rica del mundo en valor de producción—, este diamante tiene un origen que se remonta a miles de millones de años. En este enclave, donde convergen formaciones geológicas ricas en kimberlita, se extraen algunas de las gemas más puras y valiosas del planeta.

El Jwaneng 28.88 comenzó como un diamante en bruto de 114,83 quilates, una masa cristalina formada bajo condiciones extremas de presión y temperatura en las profundidades de la Tierra. Su transformación fue el resultado de meses de estudio y talla por parte de expertos artesanos, quienes interpretaron la estructura interna de la piedra para revelar su máximo potencial.

El resultado final es un diamante de 28,88 quilates, talla brillante redonda, con color D —el más alto grado en la escala cromática— y una claridad impecable. Además, pertenece al exclusivo grupo Type IIa, una clasificación que corresponde a menos del 2% de los diamantes naturales y que indica una pureza química excepcional. 

La subasta de esta semana, celebrada por parte de Sotheby’s en Hong Kong, no solo destacó por la calidad de la pieza, sino también por su carga simbólica. El número “28.88” tiene connotaciones de prosperidad y buena fortuna en diversas culturas asiáticas, un factor que suele influir en el interés de coleccionistas internacionales.

Se estima que el diamante alcanzara un valor de entre 2,2 y 2,8 millones de dólares, consolidándose como una de las grandes apuestas del mercado en 2026. Finalmente, se vendió por más de 2,6 millones de dólares.

Beatriz Badás
Beatriz Badás
Periodista
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