Según informaciones publicadas por Bloomberg y Reuters, Richemont y Signet Jewelers están negociando su posible incorporación al Global Diamond Consortium (GDC), el grupo que actualmente figura como favorito para adquirir De Beers a Anglo American. Las conversaciones estarían avanzadas, aunque todavía no existe garantía de que ninguna de las dos compañías termine formando parte de la operación.
Por el momento, si esto fuera cierto, la noticia tiene una importancia que va mucho más allá de una operación corporativa. Richemont es el grupo propietario de algunas de las firmas de joyería más prestigiosas del mundo, entre ellas Cartier y Van Cleef & Arpels. Signet, por su parte, es uno de los mayores distribuidores de joyería del mundo y controla marcas como Kay Jewelers, Zales y Jared. Que dos actores situados en diferentes extremos de la cadena —el lujo internacional y la distribución— estudien participar en la compra de De Beers ofrece una pista sobre la dimensión estratégica que está adquiriendo el acceso a los diamantes naturales.
Durante más de un siglo, el nombre De Beers ha estado íntimamente ligado a la historia del diamante. La compañía construyó una posición extraordinaria dentro del mercado mundial y desempeñó un papel fundamental en la creación de la cultura moderna del diamante como símbolo de amor, compromiso y celebración. Anglo American, que posee el 85% de De Beers, anunció en 2024 su intención de vender o separar el negocio como parte de una estrategia para simplificar el grupo. El 15% restante pertenece al Gobierno de Botsuana.
La caída de la demanda, el exceso de inventario y la competencia de los diamantes creados en laboratorio han presionado los precios y los resultados del negocio. De hecho, De Beers registró el año pasado una pérdida de unos 787 millones de dólares, sobre unos ingresos cercanos a los 3.500 millones. Y, aunque De Beers atraviesa dificultades, sus activos siguen siendo estratégicamente extraordinarios.
Por ello resulta atractiva para Richemont, uno de los grandes nombres mundiales del lujo con una cartera que incluye algunas de las maisons de joyería más deseadas. La participación en De Beers permitiría a Richemont acercarse a una parte de la cadena de suministro que normalmente queda muy alejada del consumidor final: la extracción y comercialización de los diamantes en bruto. Sería una forma de tener mayor visibilidad y control sobre uno de los materiales esenciales para el negocio de sus principales maisons de joyería.
Un consorcio con ambiciones internacionales
El Global Diamond Consortium está liderado por Gareth Penny, antiguo consejero delegado de De Beers, y cuenta con la participación de distintos actores vinculados a la industria del diamante. Entre ellos figuran países productores como Namibia y Angola, además de compañías relacionadas con la fabricación y comercialización de diamantes. El grupo ha sido identificado como el comprador preferente en el proceso de venta iniciado por Anglo American.
Botsuana desempeña también un papel fundamental. El país posee actualmente el 15% de De Beers y mantiene conversaciones sobre un posible aumento de su participación hasta alrededor del 25%. Botswana es, además, uno de los principales productores de diamantes del mundo y una pieza esencial dentro del negocio de De Beers.
La posible incorporación de Richemont y Signet añadiría una dimensión especialmente interesante al consorcio: el conocimiento del lujo y del consumidor final.

