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La batalla por la palabra “diamante”: el regulador británico endurece las normas sobre las gemas sintéticas

El Natural Diamond Council defendió que el objetivo de estas acciones no es frenar el mercado de diamantes sintéticos, sino proteger la transparencia y la confianza del consumidor

El debate sobre cómo debe comunicarse un diamante sintético ha dado un nuevo paso en Europa. La Advertising Standards Authority (ASA), organismo regulador de la publicidad en Reino Unido, ha respaldado varias reclamaciones presentadas por el Natural Diamond Council (NDC) contra firmas de joyería que promocionaban diamantes creados en laboratorio utilizando una terminología considerada engañosa para el consumidor.  La decisión marca un nuevo capítulo en una discusión que ya no gira únicamente en torno al origen de las piedras, sino también al lenguaje utilizado para venderlas.

La cuestión terminológica se ha convertido en uno de los grandes campos de batalla de la industria joyera. Mientras las marcas de diamantes sintéticos buscan posicionar sus productos mediante conceptos asociados a sostenibilidad, innovación o accesibilidad, el sector del diamante natural insiste en reforzar valores como rareza, procedencia y legado. La propia GIA (Gemological Institute of America) ya anunció en 2025 que dejaría de utilizar la tradicional clasificación completa de color y pureza para diamantes de laboratorio, sustituyéndola por categorías simplificadas como “premium” o “standard”, precisamente para remarcar las diferencias entre ambos mercados. 

El término “diamante” ya no podrá utilizarse de forma aislada

Estas nuevas resoluciones afectan especialmente a las compañías Novita Diamonds y Linjer, cuyas campañas digitales utilizaban expresiones como “diamonds”, “brilliant diamonds” o “sustainable jewelry” sin especificar claramente que se trataba de diamantes sintéticos o creados en laboratorio. 

La ASA concluyó que el consumidor medio interpreta el término “diamante” como una piedra natural, por lo que el uso de esa palabra sin calificativos explícitos podía inducir a error. Como resultado, el organismo ordenó retirar los anuncios y exigió que, en adelante, las gemas sintéticas vayan acompañadas de términos claros como:

  • “synthetic diamond”,
  • “laboratory-grown diamond”,
  • o “laboratory-created diamond”. 

El Natural Diamond Council defendió que el objetivo de estas acciones no es frenar el mercado de diamantes sintéticos, sino proteger la transparencia y la confianza del consumidor en un momento especialmente sensible para el sector. 

Un tema que, además, cobra especial relevancia ahora que los diamantes de laboratorio han ganado una fuerte presencia comercial gracias a sus precios más accesibles y a la evolución tecnológica que permite producir piedras visual y químicamente muy similares a las naturales. Sin embargo, para parte de la industria, el verdadero problema aparece cuando el marketing elimina o minimiza la diferencia de origen entre ambos productos.

El mercado indio también ha comenzado a reforzar esta diferenciación. En 2026, el Bureau of Indian Standards (BIS) aprobó una nueva normativa que reserva oficialmente el término “diamond” para los diamantes naturales y obliga a identificar claramente las alternativas sintéticas.  La medida busca reducir la confusión en el consumidor y homogeneizar la comunicación dentro de uno de los mercados diamantíferos más importantes del mundo.

Y es que, el debate va mucho más allá de las palabras. Lo que está en juego es cómo el consumidor interpreta el valor, la rareza y la identidad de una joya. En un mercado donde perfectamente pueden convivir diamantes naturales, sintéticos y nuevas tecnologías de producción, la transparencia es un elemento central de confianza y posicionamiento para toda la industria.

Beatriz Badás
Beatriz Badás
Periodista
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