Durante décadas, los bonos del Tesoro estadounidense han sido el principal refugio de los bancos centrales. Sin embargo, un cambio histórico se está produciendo en las reservas internacionales: el oro ha superado por primera vez a la deuda estadounidense como principal activo de reserva mundial.
Según datos recogidos por el Banco Central Europeo (BCE), a finales de 2025 el oro representaba el 27% de las reservas globales de los bancos centrales, frente al 22% de los bonos del Tesoro de Estados Unidos. El metal precioso también superó al euro, que se situó en torno al 15% de las reservas mundiales.
Esta tendencia no responde únicamente a la revalorización del oro, sino también a una transformación en la estrategia de diversificación de los bancos centrales. La creciente tensión geopolítica, las dudas sobre la evolución de la deuda pública estadounidense y la búsqueda de activos menos dependientes de decisiones políticas han reforzado el atractivo del metal precioso. A diferencia de los bonos o las divisas, el oro no depende de ningún gobierno ni emisor concreto. Esa característica lo convierte en un activo especialmente valioso en un contexto marcado por conflictos internacionales, tensiones comerciales y una creciente fragmentación económica global.
Actualmente, el oro avanza apenas un 4,5% en lo que va de año y ronda los 4.500 dólares por onza, después de que se produjera una presión vendedora que llevó a la onza sobre los 5.400 dólares. Al mismo tiempo, la demanda mundial de oro aumentó un 2% interanual hasta las 1.230,9 toneladas métricas en el primer trimestre de 2026, según informó el Consejo Mundial del Oro en abril.
Compras récord de los bancos centrales
Las adquisiciones de oro por parte de los bancos centrales llevan varios años en niveles históricamente elevados. Países como China, India, Polonia o Turquía han incrementado significativamente sus reservas con el objetivo de diversificar riesgos y reducir su exposición al dólar.
Aunque el fuerte aumento del precio del oro ha contribuido a elevar su peso dentro de las reservas internacionales, el interés institucional sigue siendo muy elevado. De hecho, el Consejo Mundial del Oro (World Gold Council) señala que los bancos centrales continúan considerando el metal una herramienta clave para preservar estabilidad, liquidez y confianza en sus reservas.
Más allá de los mercados financieros, este renovado protagonismo del oro también tiene implicaciones para el sector joyero. El metal precioso refuerza su papel no solo como materia prima para la creación de joyas, sino también como activo estratégico a escala global.
En un momento en que la trazabilidad, la sostenibilidad y el valor intrínseco de los materiales adquieren cada vez más relevancia, la apuesta de los bancos centrales por el oro vuelve a poner de manifiesto la singularidad de un metal que, miles de años después, sigue siendo sinónimo de confianza, patrimonio y permanencia.

