La industria del diamante continúa inmersa en un profundo proceso de transformación. Mientras la debilidad de la demanda y la caída de los precios obligan a los grandes productores a replantear su estrategia, los principales centros de comercialización siguen reforzando su posición en el mercado internacional. Esta realidad queda reflejada en dos de las noticias más relevantes de los últimos días: la decisión de De Beers de suspender durante dos años la producción en la mina sudafricana de Venetia y el récord histórico alcanzado por Dubái en el comercio mundial de diamantes.
De Beers ha anunciado la suspensión de la actividad minera en Venetia, su principal explotación en Sudáfrica, durante un periodo de dos años como parte de un nuevo plan de reducción de costes. La medida responde a un contexto de mercado marcado por la prolongada debilidad de la demanda de diamantes naturales y el descenso de los precios registrado en los últimos años.
La mina de Venetia representa aproximadamente el 10% de la producción mundial de De Beers y cerca del 40% de la producción anual de diamantes de Sudáfrica, por lo que la decisión supone uno de los movimientos más importantes adoptados recientemente por la compañía.
Además de la interrupción temporal de la extracción, la empresa ha anunciado una reprogramación de las inversiones previstas para el proyecto subterráneo de la mina. Sin embargo, De Beers ha precisado que continuará destinando recursos a infraestructuras críticas con el objetivo de mejorar la eficiencia de la explotación y preparar un futuro incremento de la producción cuando las condiciones del mercado sean más favorables.
Esta decisión se enmarca dentro del proceso de reorganización que atraviesa el grupo, propiedad de Anglo American, que continúa buscando un comprador para De Beers mientras adapta su estructura a un mercado muy diferente al de hace apenas unos años. La menor demanda procedente de China, la creciente competencia del diamante cultivado en laboratorio y el exceso de oferta han presionado significativamente la rentabilidad del sector.
Dubái consolida su liderazgo mundial
Mientras la producción afronta importantes desafíos, el comercio internacional ofrece una lectura muy distinta. Dubái cerró 2025 con un volumen de negocio récord de 41.700 millones de dólares en el comercio de diamantes, un 16% más que el año anterior y la cifra más elevada registrada por el emirato hasta la fecha.
El crecimiento no solo se refleja en el valor económico de las operaciones. Durante 2025 pasaron por Dubái 359,5 millones de quilates, estableciendo también un máximo histórico en volumen de comercio. Los datos confirman el fortalecimiento del emirato como uno de los principales centros mundiales para el intercambio de diamantes en bruto, pulidos y sintéticos.
Su ubicación estratégica entre África, India, Europa y Asia, junto con una infraestructura logística altamente especializada y un entorno comercial favorable, han permitido a Dubái consolidar un papel protagonista dentro de la cadena internacional de suministro de diamantes.
Un mercado en plena transformación
Las dos noticias reflejan las profundas transformaciones que vive actualmente la industria del diamante. Por un lado, las compañías mineras ajustan su producción para adaptarse a un mercado más selectivos. Por otro, los grandes hubs comerciales continúan creciendo gracias al dinamismo de las operaciones internacionales y a la diversificación de los flujos comerciales. En este nuevo escenario, la competitividad ya no depende únicamente de la capacidad de extracción, sino también de la eficiencia logística, la internacionalización y la adaptación a una demanda cada vez más orientada hacia productos de mayor valor añadido.
Todo apunta a que el sector continuará evolucionando hacia un modelo en el que la oferta será más contenida, mientras que los grandes centros de distribución, como Dubái, seguirán desempeñando un papel estratégico en el equilibrio del mercado mundial del diamante.
