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El SSEF alerta sobre una práctica fraudulenta en el mercado de las esmeraldas tras la emisión de certificados gemológicos

El fraude consiste en rellenar las fisuras de las piedras después de que hayan sido analizadas por un laboratorio gemológico, utilizando posteriormente el certificado original para comercializarlas como si mantuvieran su estado inicial

El Instituto Gemológico Suizo (SSEF) ha emitido una alerta dirigida al sector de las gemas y la joyería tras detectar varios casos recientes de una práctica fraudulenta que ha vuelto a aparecer en el mercado de las esmeraldas. El fraude consiste en rellenar las fisuras de las piedras después de que hayan sido analizadas por un laboratorio gemológico, utilizando posteriormente el certificado original para comercializarlas como si mantuvieran su estado inicial.

Según explica la entidad suiza, algunos comerciantes presentan esmeraldas acompañadas de informes emitidos cuando las piedras mostraban una escasa o nula modificación de claridad, pese a que posteriormente las fisuras han sido rellenadas nuevamente con aceites o resinas artificiales, alterando significativamente sus características y su valor.

La presencia de fisuras es una característica habitual en las esmeraldas y, desde hace décadas, es una práctica aceptada reducir su visibilidad mediante sustancias incoloras como aceites, ceras o resinas artificiales. Sin embargo, las directrices armonizadas del Laboratory Manual Harmonisation Committee (LMHC) exigen que estos tratamientos sean declarados, incluyendo la cantidad y el tipo de relleno utilizado, ya que influyen directamente en la valoración de la gema.

En los últimos años, el segmento de alta gama ha mostrado una creciente preferencia por las esmeraldas con una mínima cantidad de aceite o incluso sin modificaciones de claridad. Como consecuencia, algunas piedras previamente tratadas con resinas sintéticas están siendo sometidas a procesos de limpieza química con disolventes agresivos para eliminar dichos rellenos.

Una vez limpiadas, las esmeraldas, que pueden presentar fisuras abiertas claramente visibles, son enviadas a laboratorios gemológicos para su análisis. En ese momento, los informes pueden indicar que no se detecta ninguna modificación de claridad o que esta es mínima. El problema surge cuando, tras la emisión del certificado, las fisuras vuelven a rellenarse con aceite o resina y la piedra se comercializa utilizando el informe anterior, que ya no refleja el estado real de la gema.

En este contexto, El SSEF recuerda que todos sus informes especifican expresamente que describen la condición de la piedra únicamente en el momento de la evaluación y no constituyen una garantía sobre posibles alteraciones posteriores. Cuando se detectan sustancias de relleno, el laboratorio informa sobre su presencia, la cantidad empleada y la naturaleza del material utilizado, ya sea aceite, cera o resina artificial.

La institución ha difundido incluso imágenes de una misma esmeralda analizada en 2024 y nuevamente en 2026, donde se observa claramente que la piedra fue limpiada y posteriormente rellenada con resina artificial entre ambas inspecciones.

¿Qué se recomienda al sector ante esta situación?

Ante esta situación, el laboratorio suizo recomienda a comerciantes, joyeros y compradores extremar las precauciones.

Entre las principales recomendaciones figura la verificación de la autenticidad y vigencia de los informes gemológicos, así como la realización de nuevos análisis antes de cerrar una operación, especialmente cuando el certificado no sea reciente o cuando el aspecto de la piedra resulte inusualmente limpio en relación con las fisuras visibles.

Asimismo, el SSEF advierte sobre las esmeraldas que presentan una apariencia impecable acompañada de informes que indican «ausencia de modificación de claridad», aconsejando solicitar una nueva evaluación antes de la compra.

La entidad también recuerda a los vendedores que un certificado no debe seguir utilizándose si la piedra ha sido limpiada, rellenada o sometida a cualquier otra alteración posterior. En esos casos, debe emitirse un nuevo informe que refleje fielmente su estado actual.

Además, subraya que las esmeraldas con fisuras abiertas o que han sido sometidas a procesos de limpieza son especialmente frágiles y presentan un mayor riesgo de sufrir desconchados.

Aunque la alerta se centra en las esmeraldas, el SSEF advierte de que este tipo de tratamientos y los riesgos asociados no son exclusivos de esta variedad. Otras gemas con fisuras internas, como los rubíes, también pueden verse afectadas por prácticas similares, una realidad que, según el instituto, no siempre es plenamente comprendida por todos los actores del mercado.

El Instituto Gemológico Suizo ha reiterado su disposición a volver a examinar las piedras y emitir nuevos certificados, además de prestar asistencia a los profesionales del sector en todo lo relacionado con los tratamientos aplicados a las esmeraldas y la correcta divulgación de esta información al consumidor.

Beatriz Badás
Beatriz Badás
Periodista
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